domingo, 16 de julio de 2017

¿Ocurrirá la temida división del bitcoin?




Nadie quiere que ocurra, pero podría ocurrir: el bitcoin podría dividirse en dos. ¿Por qué? El bitcoin es por definición una moneda descentralizada, sin un regulador central que la controle, y depende por tanto de la comunidad de usuarios, desarrolladores y mineros que la sustenta. Esto tiene sus ventajas y sus riesgos.

La comunidad bitcoin no es homogénea porque los intereses de los grupos que la componen no siempre coinciden. Los usuarios desean que sus transacciones se validen con rapidez y con comisiones mínimas, los mineros, que son quienes poseen las máquinas que ejecutan las órdenes, haciendo que todo funcione, desean comisiones mayores para incrementar sus beneficios.

Además, el propio sistema plantea retos técnicos que deben superarse, entre ellos el de la escalabilidad, que son afrontados por la comunidad de desarrolladores, quienes se ocupan de dar soluciones que deben satisfacer tanto a la comunidad de usuarios como a los mineros para poder ser aceptadas y puestas en funcionamiento. La escalabilidad es un reto complejo, pues significa diseñar el sistema de tal forma que funcione con la misma velocidad y eficiencia tanto con pocos usuarios como con muchos. Si no se supera esta situación, el bitcoin puede morir literalmente de éxito, hundido por millones de usuarios descontentos que ven cómo sus transacciones tardan días en validarse pagando además cuantiosas comisiones.

El bitcoin ha crecido enormemente, y su gigantesco tamaño empieza a dar problemas. Las transacciones ya no son prácticamente instantáneas como al principio, necesitan de largos minutos, horas y si las comisiones son bajas incluso hasta más de un día para ser procesadas. En esta situación el bitcoin pierde competitividad con respecto a los sistemas bancarios tradicionales y además se aleja del uso a gran escala para la vida cotidiana que la convertirían en la divisa mundial por antonomasia. ¿Podría alguien esperar una hora a ver validado su pago después de comprar en una tienda algo de fruta, o unos libros, o cualquiera que sea el artículo que desea? Está claro que no.

El próximo día 1 de agosto van a suceder cambios en la red bitcoin. Frente al reto de la escalabilidad se firmó el denominado acuerdo de Nueva York de 2017 entre mineros y las compañías de bitcoin que plantea la puesta en marcha de SegWit junto con un aumento a 2MB del tamaño de bloque. Tanto SegWit (o Segregated Witness), que agiliza la velocidad de verificación de las transacciones, como el aumento del tamaño de bloque, que permitiría procesar más datos, son dos medidas sin duda útiles, pero los mineros temen una fuerte caída en sus beneficios, y algunos creen que incluso podría convertirse en un negocio ruinoso, por lo que no es seguro que la adopción sea masiva.

Y aquí está el problema. Si la adopción de las nuevas medidas no es masiva, si se produce una división amplia a la hora de introducir los cambios, las transacciones validadas según las nuevas normas no serían válidas para quienes trabajan con las viejas, por lo que ocurriría la temida bifurcación (en inglés: hard fork). En una situación así, sostenida en el tiempo, ya no habría un único bitcoin, sino dos, en función de las normas internas de funcionamiento de cada una de las redes. Las compañías que trabajan con bitcoin (como por ejemplo XAPO) y los usuarios tendrían que decidir con quién se quedan, y se iniciaría un lucha por ver cuál es la tendencia mayoritaria y predominante para quedarse con el nombre BTC. Esto ya ha sucedido en otras criptomonedas, como es el caso de ethereum, donde tras una fuerte confrontación en su comunidad se acabaron dividieron en dos: ETH (ethereum) y ETC (ethereum classic).

Así pues sólo queda esperar. Dentro de la comunidad bitcoin la mayoría desea que haya unanimidad, ya que la división podría poner en entredicho el futuro de la criptomoneda. Si se iniciara una guerra prolongada para ver cuál de los dos bandos representa al "verdadero" bitcoin, el desgaste y la pérdida de credibilidad del proyecto podría resultar doloroso y muy perjudicial.

Para los usuarios de a pie se recomienda no realizar transacciones en las 24 horas anteriores y posteriores al 1 de agosto, hasta que se vea cuál es el resultado de la adopción de los nuevos cambios. Si se ejecutan operaciones durante esos momentos turbulentos podría acabar con su dinero evaporado y nadie a quien reclamar. Quienes teman una división y quieran decidir por sí mismos con quién se quedan deberían sacar sus bitcoins y almacenarlos en una cartera de papel, fuera de línea. Quienes no lo hagan, en caso de división tendrán sus bitcoins con quien decida quedarse la compañía propietaria de la cartera, como por ejemplo XAPO.



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